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28 nov. 2014

Two Souls One Heart



Capítulo 3: Una nueva amistad



Comienza otro día de instituto. Hoy prestaré atención a ver si veo a la chica de ayer. Ya veremos si fue una imaginación o si es real.
Como siempre hemos dado 2h de clase, y ahora estamos en el 1er recreo. Hemos sido el primer aula en salir, así que me voy a quedar en el pasillo esperando a ver si veo salir a la chica misteriosa. 5min después, ya habían salido todas las chicas de sus aulas, aunque algunas se quedan en su clase. No la he visto salir, así que echaré un vistazo a todas las aulas a ver si la encuentro. Empecé por la clase que tenía en frente, el aula de informática, pero allí no había nadie ya que no nos dejan quedarnos exclusivamente en esta aula. Seguí a la izquierda, entré en 1ºESO y solo había chicas de baja estatura y con aspecto infantil; era imposible que ella fuera a esa aula. Seguí avanzando, entré en las aulas de PCPI y allí no había nadie. La mayoría se iban a otras aulas con sus amigas de otros cursos. Entré en la última aula de ese lado del pasillo, 2ºESO, y estaban una amiga mía y sus amigas. La saludé y salí con dirección contraria por la que había venido, a terminar de inspeccionar el otro lado del pasillo que me quedaba. Allí estaba mi aula de 4ºESO, y no había nadie, pues todas salían a pasear por el jardín o estaban en otras aulas con sus amigas. Luego me dirigí al aula de 3ºESO, y estaba el típico grupo de pijas que suele haber en una clase, cotilleando como siempre y esas tonterías. Salí y fui a ver las aulas de Bachillerato. No sé por qué pero las alumnas de estos cursos siempre se quedan en sus aulas. Digo yo que será porque no les gusta salir afuera a pasar frío o les gusta estar sentadas. Ni idea. Frustrada bajé las escaleras dirección al patio a ver si la encontraba allí. Me disponía a salir fuera cuando me dio por girar la cabeza atrás, y entonces la encontré. Estaba en la biblioteca, en un rincón leyendo. Sinceramente no me sorprendió verla allí, pues parecía una chica antisociable y solitaria. Entré a la biblioteca, pues ya había cumplido el objetivo de encontrarla, de demostrar que no había sido una imaginación mía y me dispuse a saludarla cuando de repente cerró el libro, se levantó, se dio la vuelta y sus ojos marrones se clavaron en mí. Me miraba fijamente al igual que yo a ella, pero por algún motivo ninguna de las dos se atrevía a musitar alguna palabra. Fue entonces cuando sonó el timbre, eso quería decir que teníamos que ir a clase, pero ninguna de las dos se movía. Era como si intentáramos leernos la mente. Nos estudiábamos con la mirada la una a la otra. El jaleo que montaban algunas alumnas para ir a clase nos "despertó". Ella me sonrió y avanzó hacia mí. En ese momento me sentí algo inquieta, no sabía por qué me sonreía y se estaba acercando a mí. Llegó a ponerse enfrente mía, y me quedé paralizada. No sé por qué estaba tan nerviosa. Su sonrisa se fue de su rostro para decir:
-¿Por qué no vas a clase?
Respondí a la defensiva gracias a mi nerviosismo:
-¿Por qué no vas tú? ¿Y por qué me has sonreído?
Ella se rió y me dijo:
-Tranquila gatita no te voy a comer.
Esa forma de responderme me pareció literal. Decidí serle sincera para acabar con mi nerviosismo.
-Perdona pero es que me has puesto algo nerviosa con esa sonrisa tuya.
Ella me respondió tranquila, como si supiera cómo me sentía:
-Me imagino. Soy Megumi Horigome. Déjame decirte que has tenido valor al acercarte a mí gatita. No se suele acercar mucha gente a mí así porque sí.
-(Por qué será) Se llama curiosidad. Apuesto a que ahora eres tú la que tiene curiosidad por conocerme. Me llamo Tomohisa Ogiwara, encantada.
-¿No es ese un nombre de chico?
-(Algo avergonzada) Sí, mi madre, que no tuvo otro nombre mejor para mí. Puedes llamarme Hisa, es así como me conoce todo el mundo.
-Ya veré cómo te llamo. Empecemos por ir a clase, me da a mí que no nos van a dejar entrar a este paso.
-¡Ay dios mío! ¡Corre!
Tal como dijo, llegamos tarde a clase y la profª nos dejó afuera a las dos en el pasillo. Es raro, no pensé que iba a mi clase. No me digas que no me he dado cuenta en todo lo que llevamos de curso que va a mi clase.
-Ey ¿qué piensas? Me miras con una cara...
-Eh... oye, ¿has estado desde el principio de curso en esta clase?
-En teoría sí, mas que no he podido venir hasta hoy. Tenía asuntos personales que atender.
-Pero a las dos primeras no has venido.
-Me he quedado dormida ¿vale?
Me reí. Esta chica me empezaba a caer bien, a pesar de la impresión de antisocial que me había llevado. Supongo que no debo de juzgar a la gente por su apariencia.

1 comentario:

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