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16 ene. 2015

Two Souls One Heart



Capítulo 6: Empiezo a comprender


-¡Esto es increíble! ¡Cómo se atreve a desafiarme de esta manera!
-Ya te dije que esa chica iba a hacer huella en ti.
-¡Cállate Shi! ¡No me vengas con tus tonterías! Esto es increíble… jamás nadie había llegado a este punto conmigo. Qué se supone que debo de hacer Shi, para recuperar el respeto que me merezco y darle una lección a esa humana de una vez por todas.
-Ya basta Megumi, deja de comportarte como un ser odioso. Esa chica solo quiere ayudarte, ser tu amiga. Esa chica ni mucho menos te menosprecia. Todo lo contrario. Solo quiere conocerte y comprenderte. Ella te quiere abrir su corazón, te está regalando su amistad.
-Yo no necesito de eso. Soy un ser completo, no me hacen falta esas tonterías de amigas ni nada por el estilo.
-Oh ya me hartas. Siempre con lo mismo. Déjame decirte una cosa: nadie es fuerte, nadie es feliz, nadie está completo sin lo más importante: la compañía. Ya no estoy hablando de humanos. Todo ser vivo que existe necesita alguien que lo entienda, alguien que le acompañe, alguien que esté dispuesto a sacrificarse por él. Y quieras o no tú estarías dispuesta tanto a dar como a recibir todo esto, y lo sabes.
Después de escuchar estas palabras de mi maestro abandoné la casa en la que vivíamos. Salí a dar una vuelta por el bosque, pensando en todo lo que acababa de decir Takashi. Él nunca se ha equivocado. Tal vez esa chica solo quiera brindarme su amistad. Eso no es malo, supongo. Debería de hablar con ella y conocerla. Al fin y al cabo no me ha hecho nada malo. Pero es que me saca de mis casillas a veces. En fin, debería de ser más tolerante en vez de endemoniarme por cualquier tontería.
Después de caminar un rato por el bosque, decidí irme a la ciudad. Tenía hambre, pero la discusión que había tenido con Shi cambió mi menú habitual. Me pasé por una tienda de chuches y cogí un par de bolsas, Doritos y fritos, mis frutos secos preferidos, y después fui a un bar y me pillé una botella de Salobreña. Adoraba esa bebida. Me senté en un banco en un parque y abrí una de las bolsas. Mientras comía y bebía oí unas voces de unos tíos. Escuché 3, y venían hacia aquí. Cuando llegaron y me vieron, se dirigieron a mí. Uno de ellos (el más desgraciado) se atrevió a hablarme:
-Ey nena, qué tal, ¿qué haces aquí tu solita? ¿No ves que ya es de noche? Ten cuidado, que te pueden violar.
Se rió, y los demás con él. Todo esto me parecía patético.
-Anda lárgate estúpido, ¿no ves que ya es de noche? Tu madre te estará buscando preocupada, no seas malote y vete de aquí antes de que te arrepientas de haberme hablado.
Sus “amigos” se rieron de él.
-¿Te me vas a poner chula mocosa? Vas a ser tú la que se va a arrepentir por haberme dejado mal ahora mismo.
Vino hacia mí e intentó levantarme del banco a la fuerza. Le di en sus partes íntimas. Creo que le dolió, pues cayó redondo al suelo. Estos humanos son más frágiles…
-¡Me cago en ti hija de puta! ¡Te vas a enterar por lo que me acabas de hacer! ¡Cogedla!
Sus amigos intentaron cogerme y sujetarme. A uno le tiré la botella a la cabeza. Qué desperdicio de bebida, y encima con lo que me gustaba. Al otro le retorcí el brazo, lo arrodillé en el suelo y le partí la mandíbula de una patada. No saben ni pelear, y eso que son tíos. En fin, yo creo que estos no me van a volver a faltar el respeto jamás en lo que les queda de vida, y tampoco a ninguna chica.
-¡Sois unos inútiles! ¡Mira que dejaros pegar por una chica! 
-Cállate inepto. Tú eres el primero que no ha podido conmigo. No deberías de subestimar a las chicas ¿sabes? Ahora lárgate y no vuelvas más por aquí, o habrá consecuencias aún peores.
Se fueron. Estúpidos idiotas, me jorobaron la merienda-cena. En fin, ya veréis cuando se lo cuente a Shi, se va a reír de lo lindo.

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